Compliance penal

Entendido como todo aquello que regula los modelos de organización y gestión, incluyendo formación y acciones de seguimiento, vigilancia y control. Le ayudamos a disponer de un protocolo empresarial adecuado y personalizado.

  • Su empresa libre de posibles delitos. Le asesoramos para implantar los protocolos necesarios para el correcto funcionamiento. 

  • Evite cualquier riesgo penal. Trabajamos en la normativa y protocolo para evitar cualquier riesgo penal.

De lo que se trata es de crear un protocolo empresarial que actúe como cortafuegos y evite que los delitos cometidos por directivos o empleados deriven la responsabilidad penal a la empresa y, en su caso, al legal representante u órgano de administración.

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Análisis de riesgos

Realizamos un estudio de los posibles riesgos penales y analizamos los protocolos de la empresa implementados para conocer su estado.

Desarrollo de protocolo

Elaboramos un protocolo de actuación de la empresa según el análisis de riesgo.

Implantación

de protocolo

Implementacón del protocolo desarrollado adaptado a la legislación vigente y a las mejores prácticas.

Auditorías periódicas

Realizamos auditorías periódicos de los protocolos implementados para garantizar la prevención penal y el correcto funcionamiento del compliance penal.

Para entender qué es el Compliance Penal tenemos que acudir a la legislación. La Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio introdujo en nuestro ordenamiento la responsabilidad penal de las personas jurídicas, dada la necesidad de dar una respuesta más eficaz al avance de la criminalidad empresarial y la delincuencia económica y consecuencia del proceso de armonización internacional del Derecho Penal.

Poco después, la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, acometió una importante modificación del art. 31 bis, regulando los modelos de organización y gestión que pueden eximir de responsabilidad a las personas jurídicas. Por tanto, el Compliance Penal o Compliance Program es aquello que regula los modelos de organización y gestión, incluyendo formación y acciones de seguimiento, vigilancia y control. Esto al final es disponer de un protocolo empresarial adecuado y personalizado.

El Compliance o cumplimiento normativo consiste en el establecimiento de aquellas políticas de una empresa y procedimientos capaces de garantizar que dicha empresa -incluido todo su personal vinculado- cumpla con el marco jurídico que le es de aplicación.

La utilidad de un adecuado Compliance Penal reside en que supondrá la eximente completa o, al menos, una atenuante de la pena en aquellos delitos cometidos por los legales representantes, apoderados, socios con facultades de control, mandos intermedios… o por trabajadores que cometan el delito por cuenta y en beneficio directo o indirecto de la empresa.

El Compliance Penal no es obligatorio, de igual manera que no se obliga a “no robar”. El problema es que no tener un correcto Compliance Program con su protocolo empresarial conlleva la exposición a importantes riesgos, dado que un programa de Compliance es la única forma para una empresa de eximirse de la responsabilidad penal.

Las penas que se pueden imponer a las personas jurídicas no son solo multas, y por tanto únicamente consecuencias de carácter económico, sino que también se puede imponer la suspensión de actividades, clausura de locales, prohibición de volver a realizar las actividades que venía realizando, inhabilitación para obtener subvenciones, la intervención judicial e incluso la disolución de la persona jurídica. Esas son alguna de las muchas desventajas de no contar con un adecuado programa de Compliance.

De lo que se trata es de crear un protocolo empresarial que actúe como cortafuegos y evite que los delitos cometidos por directivos o empleados deriven la responsabilidad penal a la empresa y, en su caso, al legal representante u órgano de administración.

En conclusión, entre los múltiples elementos que definen la actividad de Compliance, encontramos, por un lado, la necesidad de garantizar el cumplimiento normativo en todas las actuaciones que la compañía realice con terceros y, por otro, la necesidad de garantizar unos estándares de conducta que permitan asegurar que la compañía no sufre daños a nivel reputacional. Preservar la marca en la compañía de tal manera que se vincule a una correcta actuación en todos los niveles.

Le asesoramos para implantar los protocolos necesarios que aseguren el funcionamiento legal de su empresa

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